GESTIONAR LA IRA: OPORTUNIDAD PARA LOS LÍMITES Y EL AUTOCUIDADO
Gestionar las
emociones consiste en permitirnos la oportunidad de reconocer y aceptar las
realidades de nuestro mundo emocional, es decir, si sentimos dolor, angustia,
miedo, alegría, gozo, placer, nostalgia, tristeza, ira, entre otras, las
podamos validar como verdades que ocurren en nosotros, en un momento
determinado.
las emociones NO
son ni buenas, ni malas, simplemente son. Éstas tienen características propias:
hacen parte de nuestro instinto, de corta duración, nos ayudan a la
supervivencia; llegan para dar avisos importantes sobre los pasos a seguir, de
esta forma garantizar el estado de bienestar.
Curiosamente
cuando nos prohibimos, negamos o evitamos sentir una emoción aumenta la
sensación de malestar, de confusión, pues pretender guardarla en el baúl de la
mente porque “no me gusta sentir eso”, “no me sirve estar así”, es equivalente
a ignorar una señal de supervivencia, y por las formas de operar de nuestra
mente, aumenta la sensación de malestar, tensión.
Como las emociones
son parte natural del instinto, siempre van a buscar una forma de ser
escuchadas, validadas, reconocidas (son como el agua, buscan la forma de salir
o filtrarse) entre mayor esfuerzo haga en NO sentirlas, van a buscar
alternativas cada vez más intensas de hacerse sentir. Un ejemplo cotidiano es
cuando mamá llama al hijo y éste contesta: “ya voy”, se tarda 500 años en
llegar y la madre procede a estampillar un grito, así ocurre en nuestro mundo
emocional.
Hay algo importante
de reconocer en el PROCESO de gestión emocional, es intentar responder con
honestidad delante del mí mismo las siguientes preguntas: ¿qué estoy sintiendo?
¿qué me afecta de la situación/ reacción? ¿para qué esta emoción llega a mí?
¿Qué quiere que aprenda?
En esta
oportunidad quiero que reflexionemos juntos sobre la ira, otra emoción
primaria/ básica, para nuestra supervivencia. Ésta llega a nuestra vida cuando
experimentamos una situación de injusticia, amenaza o conflicto con un tercero;
tiene la función de protegernos, ayuda a que nos alejemos de lo que nos daña,
de los peligros potenciales (reales o percibidos), también nos enseña a poner
límites e incluso a cuidarnos a nosotros mismos o de alguien que amamos.
Físicamente esta
emoción se expresa a través de las ganas de llorar o el llanto, incremento de
la temperatura corporal, se acelera el ritmo cardiaco, energía vital alta
(normalmente nos aceleramos y hacemos las cosas rápidamente), se tensionan los
músculos del cuerpo (observa tu maxilar – “mandíbula”-, la espalda, brazos,
cuello - ¿tienen nudos? ¿los sientes apretados? ¿duelen?)
La ira es una
emoción que aparece para decirnos que nos ama, que hagamos un alto en el
camino, que busquemos rutas nuevas para hacer las cosas, te expresa que mereces
ser valorada, respetado, cuidada y amado, te convida a que pongas un límite- te
alejes- de esas situaciones que lastiman, aíslan, menosprecian, irrespetan tu
ser como persona.
En nuestra vida
cotidiana podemos encontrarnos con personas iracundas, que viven con ira,
quiero que sepas que detrás de ella, pueden existir otras emociones que no se
permiten sentir, por ejemplo, la culpa, tristeza, ansiedad, insatisfacción,
inseguridad, y vulnerabilidad. Es decir, que hacen de la ira un escudo protector
que en situaciones límites o sencillas puede desbordarse con mucha o poca
intensidad, incluso conducirse por diferentes rutas, la variable depende de
cada persona.
Ejemplos
cotidianos: “Pepa tiene mucha rabia con el novio, pero la calla. Cuando está en
casa sola se corta”, “Pepe se siente frustrado, insatisfecho, enojado, no sabe
qué hacer… recurre a la comida descontroladamente”, “Siento mucha rabia por lo
que sucede en casa y no lo puedo solucionar, cargo con una sensación de enojo
con la vida, con la familia”.
Reflexiones
personales:
Cuando sientes rabia ¿Qué haces con ella? ¿te haces daño a ti mismo o buscas
agredir a otro? ¿Haz notando cuantas veces durante el día frunces el entrecejo?
Ejercicio
práctico:
Haz una lista de las situaciones que te enojan, pregúntate ¿Por qué generan esa
emoción? Realmente ¿Qué te afecta? ¿Qué de eso despierta tu vulnerabilidad? ¿eso
que sucede rompe alguna de tus expectativas o ideales?
Cuando estés cerca
de vivir algo que genere en ti ira, procura anticiparte a la emoción y decide
qué hacer con ella, como manejarla mejor. Ponle nombre y establece un límite,
es principio del cuidarse a sí mismo.
Si quieres interactuar
conmigo, sígueme en Instagram: @sandram.fontanilla y en inbox puedes
dejarme inquietudes o solicitar servicios de acompañamiento emocional.
Hasta la próxima. Siempre
en contacto.
Con amor y gratitud.
Sandra Fontanilla
Terapeuta psico expresiva
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