HABLEMOS DEL SUICIDIO REALIDAD EN AUMENTO

 

Estimados lectores, en estas líneas quiero compartirles información sobre un tema polémico, temeroso y lastimosamente una realidad que va en aumento a nivel mundial; para el 2019 la Organización Mundial de la Salud emite un comunicado donde revela que cada 40 segundos una persona se suicida.

Tras la pandemia, los reportes en salud pública en torno a la salud mental manifiestan que el índice va en aumento, los casos de depresión, ansiedad, intentos suicidas y el suicidio son cada vez mayores ¿Qué hacer? ¿Qué está pasando en el entorno, en los sistemas atencionales en salud y en las estrategias públicas? ¿Qué está pasando en el mundo emocional de las personas que cada día se es más frágil o menos resistente? ¿Las formas de vida y este contexto capitalista tendrán algo qué ver?

Desde la psicología cuando escuchamos a una persona, observamos su comportamiento tenemos como referente cinco ejes centrales: lo físico-anatómico (cuerpo), la parte mental- emocional (Pensamientos), lo socio-cultural (familia, entorno geográfico, social, laboral, amigos), el comportamiento y lo espiritual (donde se encuentran prácticas de encuentro con lo divino según sea su creencia o religión).

En esta perspectiva dimensionar los problemas psicológicos pueden ser muy variables, pues adicional a lo anterior, se suma la personalidad, el temperamento, el carácter, las estrategias de afrontamiento, el comportamiento que emite y el significado que cada persona le da a eso que vive.

Por lo anterior, es conveniente resaltar que el suicidio es de carácter multifactorial en donde NO hay reglas generales para “entender” todos los casos; sin embargo, hay una característica común que se relata en los casos que llegan al consultorio: la angustia vital.

La angustia es un estado emocional de opresión, desesperación, hay sensación de sofoco, sufrimiento mental, tristeza e incluso incertidumbre pues aparece el miedo al futuro, el miedo a que pase algo, la persona puede entrar en un estado de parálisis, haciendo de su capacidad de acción algo limitado.

Estas realidades del mundo interno, como respuesta invariable, contribuye a la aparición de pensamientos intrusivos (inútiles, desagradables, disfuncionales) que hacen que la persona pierda la calma y aparezca el deseo de morir, los pensamientos del cómo morir e incluso la ejecución de la acción, es decir el intento suicida.

Para cerrar esta reflexión quiero dejarles las siguientes preguntas: Cuando siento ese estado de angustia ¿Qué hago para ayudarme? ¿Pido ayuda o hago silencio? y si una persona conocida me manifiesta esas emociones ¿Le creo o lo pongo en duda?

Este tema continuará en la siguiente nota.

Con gratitud y amor.

Sandra Fontanilla.

Psicóloga & Terapeuta Psico expresiva.

Contáctame: @sandram.fontanilla

 

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