SALUD MENTAL: LA REALIDAD DEL MUNDO EMOCIONAL
Es un gusto enorme
poder compartir con ustedes espacios de reflexión en torno a temáticas
relacionadas con el área de salud mental, el bienestar - malestar emocional, con ello, aportar a la comprensión de realidades que generan efectos en nuestro mundo emocional, psicológico y relacional (forma de interactuar con nosotros mismos, los otros y el entorno que nos rodea).
Para la
Organización Mundial de la Salud (OMS) la salud mental es un estado de
bienestar que permite a las personas hacer frente a los momentos de estrés en
la vida, desarrollar sus habilidades para poder aprender y trabajar
adecuadamente y contribuir a la mejora de la comunidad (OMS, 2022). Es decir
que va mucho más allá de “estar enfermo y loco”, tiene que ver con las
capacidades emocionales, psicológicas y sociales que una persona utiliza para
afrontar una situación difícil, traumática pero también para conectar con el
disfrute, el placer, el gozo.
La vida en sí misma invita al movimiento, al cambio, a soltar, dejar ir, a dar y recibir, a disfrutar, situaciones que en nuestro mundo emocional y mental no es tan sencillo de procesar; pues nos convida a asimilar lo nuevo, acomodar estructuras internas (por ejemplo las creencias), aceptar y cambiar para adaptarse, integrarse, aspecto que no es sencillo porque todos estos movimientos implican: soltar, dejar ir, crear rutinas - hábitos diferentes, desacomodarnos, salir de la zona de confort, asumir miedos, incluso ser disruptivo.
En este sentido, la salud mental está asociada a la capacidad de función y adaptación que una persona tiene al cambio, en el como utiliza sus recursos personales, activa redes de apoyo (familiares, amigos, grupos sociales donde pertenezca) para gestionar las emociones que se generan en su mundo emocional, psicológico e incluso físico ante la vivencia de los diversos acontecimientos de la vida, como por ejemplo: el fallecimiento de un ser querido, el nacimiento de un nuevo integrante, cuando obtenemos o perdemos un empleo, cambiar de ciudad o crear - perder amistades, cuando hay una ruptura con la pareja o se inicia una, entre otros.
Es frecuente creer que la gestión emocional es igual a “controlar las emociones”, siendo equivalente a: no sentir, reprimir emociones, esconderlas, no comunicarlas, guardar silencio; tanto, que desde nuestras prácticas socioculturales encontramos expresiones comunes como: “tienes que ser fuerte ¿Qué vas a resolver llorando?”, “no muestres debilidad porque te la montan”, “1,2,3,¡Cállese! le voy a pegar pa’ que llore por algo”, “amiga estoy triste. Anda y por qué te pones así por esa pendejada”, “¡Sí! hoy me he reído tanto que mejor me quedo quieta pa’ que no pase nada malo”.
Más allá de ser
bueno o malo este tipo de expresiones, éstas generan en cada persona una
reacción / efecto diferente, a algunas les podrá ayudar a retomar fuerzas, pero
a otras no, las puede cohibir en la expresión abierta de los sentimientos y
emociones, generando en muchos corazas y resistencia para pedir ayuda en un momento
de fragilidad y/o vulnerabilidad dada unas situaciones específicas de vida, que
ocurren en un momento determinado.
Una persona que gestiona
sus emociones, no las bloquea ni las esconde, las aprende a observar,
reconocer, sentir, aceptar y a partir de ello decide qué hacer, cómo canalizar
eso que siente. En este sentido, si siento rabia, culpa, miedo, tristeza no
necesito fingir que estoy feliz, que me siento perfecta y divinamente, va mucho
más allá de cumplir estándares sociales del “ser feliz”, del “estar siempre
bien”.
Reflexiones personales:
¿Qué es para ti la salud mental? ¿Qué estrategias has utilizado para ayudarte a
ti mismo ante una situación de crisis? ¿Has pedido ayuda?
Si quieres compartir
alguna o aclarar alguna duda, sígueme en redes sociales @sandram.fontanilla
y en inbox puedes dejarme inquietudes para más notas de reflexión.
Hasta la próxima. Siempre
en contacto.
Con amor y gratitud.
Sandra Fontanilla
Terapeuta Psico Expresiva
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